Lectura por campos semánticos: lectura que favorece la formación de la “conciencia fonológica” en los niños.


Luz Divina Trujillo

27 enero de 2020.

Algunos niños, después de una larga travesía personal por el primer grado, logran reconocer que los sonidos que conforman las palabras con las que hablamos y nos comunicamos, se representan en forma escrita y que esta escritura necesita ser “convencional”.   Hablamos de niños que son alfabéticos tardíamente, pues apenas por el mes de mayo o junio logran escribir; sin embargo, esa escritura tan esperada, no siempre es “correcta” debido a que están abandonando algunas hipótesis y sin consolidar la nueva, se enfrentan a una exigencia que los confunde, por ejemplo, no logran diferenciar la escritura de sonidos parecidos en palabras, (ch, ll, ñ) lo cual es normal dentro de su proceso de aprendizaje.

Pero el problema no es menor, ellos utilizaron mucho tiempo para aprender a leer y escribir, y este tipo de enseñanza específica llegó a su fin.  Ahora, avanzarán por otros grados en medio de severas dudas y preguntas al momento de que se le pida trasladar la palabra oral al código escrito.

Definitivamente, estamos frente a niños alfabéticos, quienes pueden escribir con éxito palabras cortas y algunas largas siempre que tengan sílabas directas, debido que sólo comprenden la regularidad “consonante-vocal”.  Saben relacionar una consonante con las cinco vocales, y pueden escribir palabras con este saber, pero sucede que no todas las palabras tienen esta regularidad, por ello, le vemos cometer “errores”, cuando las combinatorias de letras se salen de ese patrón.  La relación “consonante-consonante-vocal”, “vocal-consonante”, “consonante-vocal-consonante”, etc. les es ajena.

Por ejemplo, si le solicitamos que escriba palabras como “clavel”, “trompa”, “almendra” se ve rebasado y aplica lo que conoce hasta el momento, y vemos producciones como “cavele, toropa, lameda,” puede ser que las pronuncie correctamente, pero al momento de pasarlas al código escrito, solo pone sílabas directas.  ¿Es una patología? De acuerdo a Emilia Ferreiro, en su libro, “El ingreso a la escritura y las culturas de lo escrito”[1] los niños que resuelven la escritura con silaba directa, después de un largo proceso en que hubo de abandonar la hipótesis silábica, iniciarse en la “conciencia fonológica alfabética”, no sucederá en automático, sino que a cada niño le llevará su propio tiempo. La hipótesis alfabética para ella, exige a los niños diversas reflexiones.

Por tanto, necesitamos incorporar esta dificultad que muchos niños resuelven cuando se inician en la hipótesis alfabética entre diciembre y marzo, tienen tiempo para asimilar los nuevos retos de aprendizaje. Que aunque en la enseñanza utilizamos una metodología donde enfatizó la sílaba directa, al interactuar con palabras que le ofrecen otras regularidades, se verán en la necesidad de dominar otro tipo de regularidades. Ayuda la lectura de diversos textos, la escritura, etc., pero ¿qué sucede con los que logran al finalizar el año escolar? ¿Lo podrán descubrir solos? Recordemos que son los niños que avanzan con lentitud, (que poco a poco van acumulando pendientes) se estacionaron por mucho tiempo en las hipótesis presilábicas, ¿Cómo resolverán estos problemas si sabemos que ser alfabético tiene igualmente su proceso?  ¿Cómo lo recibirá el maestros de segundo grado con estas escrituras caracterizadas por traslapes, agregados u omisiones de letras?

¿Qué podemos hacer?

1º Tenemos que reconocer que escribir es un largo proceso para muchos niños.

2º Que no sucede por petición, sino por un profundo trabajo intelectual que necesitamos estimular en los niños, mediante una riqueza de experiencias de aprendizaje que movilicen sus hipótesis y ante esto, nosotros necesitamos reconocer su evolución conceptual para brindar una enseñanza que les apoye.

3º Es importante tener claro, que le fuimos enseñando a leer y escribir utilizando la sílabas directas, desde las que consideramos más simples y sencillas para él.  Por tanto, al momento de ser alfabético, se puede quedar instalado en ese conocimiento.  De ahí la importancia de considerar el uso de un cuerpo de palabras que no solo tenga esta combinatoria.

4º La conciencia fonológica en el niño, consiste en la atribución de una grafía a cada sonido que estructura la palabra.  Lograr este análisis es complejo para el niño, ya que fonetizar cada sonido al momento de escribir, como adultos nos resulta obvio, pero o para el niño es obvio no escribirlas, da por hecho, que lo hizo. Por tanto necesita ejercicios que le ayuden a ver lo que “no ve”.

5º La lectura adecuada, puede ayudarnos. Pero no se trata de cualquier lectura.  Necesitamos asumir que:

  • Un niño leerá con cierta facilidad sílabas directas, pero no de otro tipo. Quedará detenido ante una estructura que no conoce.
  • Si le mostramos un conjunto de palabras relacionadas, le ayudamos a situarse y realizar ejercicios de predicción y anticipación (campo semántico). Por ejemplo, si le decimos, vamos a leer palabras referentes a frutas, el niño prepara su mente y se sitúa en ese mundo, por tanto, si se encuentra con la palabra “manzana”, puede predecir y pensar que se trata de un “manzana”, o un “mango”, o quizá una “mandarina”.
  • Cuando inicie la lectura, su predicción se irá modificando en la medida en que va viendo las combinatorias de letras, con cada letra anticipa y modifica su predicción. Pronto sabe que no puede ser un mango, porque tiene más letras, y tampoco una mandarina porque no se encontró con la “da”, sino con “za”, por tanto, concluye que dicen “manzana”.
  • Este tipo de lectura, lo orienta por una lectura de comprensión, que lo que lee, es una idea escrita, a la que se acerca utilizando su conocimiento, por ello, predice y anticipa con lo que se pueden encontrar, extrayendo un conclusión.

 

Con estos argumentos didácticos, comparto unos ejercicios que suelo utilizar con los niños que ya son alfabéticos.  Algunos pueden hacerlos en febrero, pero algunos, hasta junio, y habrá quien no lo logre, que solo pueda leer con los juegos silábicos, pues necesita consolidar este conocimiento.  Como siempre depende de los niños.

Aquí cuelgo unos ejercicios para tres situaciones diferentes:

Lectura para consolidar el conocimiento de los juegos silábicos, que ayuda a niños saliendo del presilábico, silábico-alfabéticos e iniciando el alfabético.
Lectura por campos semánticos, relacionando con un dibujo. Es decir, el niño ve los dibujos a los cuales deberá buscar su nombre en un listado de palabras, para hacerlo, tendrá que leer…
Lectura sin referente. Aquí se utilizan palabras organizadas por campos semánticos, pero sin referente, solo se avisa al niño “Vamos a leer palabras sobre insectos” o lo que se elija, organizados por colores, así, habrá quien lee como reto todos los grupos de palabras, o quienes, puedan leer algunos.

Lectura-rápida-varios-campos-semanticos (se imprimen en diversas hojas de colores, aquí se usan de manera individual, porque no todos los niños las necesitan, pero pueden hacerse de tamaño adecuado para pizarrón  y usarse en con imán en el pizarrón)

lectura-3

Terminada la lectura, se le puede dictar un campos semántico, y el mismo niño puede comparar su escritura y notar que cambio un letra, que omitió otra, que no fonetizó la “r” cuando se le pidió escribir “Fresa”, que puso “fesa”, etc.

Como siempre, afirmo, que este es el cómo desde el cual he apoyado a los niños de primer grado (y algunos que han llegado a segundo cuando he tenido esta responsabilidad) en su proceso de aprendizaje del código lecto-escrito.  Los ejercicios en aislado, no tienen gran valor, pero desde mis razones didácticas para ser utilizarlos con determinados niños, adquieren su sentido y por tanto su valía.  Se trata de compartir mi “como”… ¿Cuál es de ustedes?  Saludos.

[1] Emilia Ferreiro, El ingreso a la escritura y las culturas de lo escrito, (México,Siglo XXI,  2014), Edición Digital.