La enseñanza de los grafemas vocálicos(1).


 

Sabemos que los niños necesitan representar por escrito los diferentes sonidos que somos capaces de producir para comunicarnos. Con ellos, logramos construir abstracciones sobre lo que nos rodea, y construimos palabras, lenguaje. Para construir estas palabras usamos fonemas y grafías(2), el fonema es la imagen mental (abstracción) de los sonidos del habla, y se necesita el dominio de todos los sonidos implicados en el proceso del habla y su representación gráfica, tornada en grafemas o grafías, ya la representación escrita convenida socialmente de cada sonido, que da lugar a la comunicación escrita, y que constituye un objeto social construido, que históricamente necesita ser aprendido por cada nueva generación para ser parte del proceso cultural del cual es parte.

Las vocales, fonemas o sonidos que emergen de las cuerdas vocales dependiendo la postura del aparato fono-articulador, grafemas que se encuentran en las palabras que usamos para escribir. El niño, se supone llega a la escuela dominando a la vocal como fonema, es decir, que las pronuncia correctamente, (podemos tener casos donde no es así), y nuestra tarea es ayudarle a apropiarse de ellas como grafemas(3), su representación gráfica o letra, que se torna un problema pedagógico y didáctico, porque se trata de adentrarlo por un campo de conocimiento y situarlo lo más adecuadamente en él, superando la idea de que es algo simple e instrumental.

Es bueno partir por preguntarnos a la manera vigotskyana, y reconocer la zona real de desarrollo-aprendizaje de nuestros infantes. Por ejemplo, ¿qué sabe el niño de esto? ¿Qué grafemas vocálicos domina, con cuáles se confunde? Los niños, al llegar al primer grado, las pronuncian, las necesitan para hablar, comunicarse, pero no como grafemas. Muchos niños dominan algunas, pero otros, tienen problema para saber, que cuando dicen “i”, se escribe ˂i>, no tiene aún la destreza de relacionar pronunciación con su representación gráfica convencional.
Tradicionalmente, iniciamos situándolos frente a diversas palabras que inician con tales grafemas, avión, escoba, impresora, ojal, uñas…, se las ponemos de otro color, le pedimos que las observe, pronuncie, las escriba ordenadas, salteadas, que las repitas, que hay dos formas de representarlas con diferente uso: mayúsculas minúsculas, etc., etc. ¿Será suficiente?
Es incuestionable que los grafemas vocálicos se encuentran al inicio de una gran variedad de palabras, por tanto, las podemos organizar con cierta facilidad en campos semánticos(4) (los criterios son diversos), y con esto ayudar a los niños a:
 Ampliar su léxico y su imaginación, pues ante gran diversidad de palabra-imagen, se les ayuda a recuperar memoria, experiencia o aprender algo que no sabía. Por ejemplo, al hablar de la avestruz, un niño explica que es una ave que aparte de lo que y se dicho de ella, como que es una ave grande, que no vuela, con grandes patas para correr, etc., él agrega, es un ave que escupe… siempre un niño añade algo más y las palabras se llenan de más significados que enriquecen la capacidad de pensar.
 Por lo general, se parte de las palabras que ya saben, que les son familiares, y esto les permite hacer un balance de “con qué cuentan”, y cuando los situamos ante más palabras, desconocidas, apenas por explorar, se dan cuenta de su límite, límite que se vive como posibilidad de saber más, de avanzar un umbral que en la medida en que se clarifica, amplía su zona de desarrollo-aprendizaje. La experiencia de darse cuenta de lo que sabe, y de lo que desconoce, lo mueve de lo habitual, supera su límite y experimenta su transgresión, un movimiento, explorar y se aventurarse por zonas desconocidas de aprendizaje.(5)
 La palabra, se percibe como una unidad de significado, y cuando aprecia que es susceptible de “partirse” en los grafemas silábicos que la constituyen, pueden comprender que lo que se creía terminado, se sigue explorando, abriendo, que hay muchas otras formas de combinación de grafías. Por ejemplo, si partimos a-re-te, y reconoce que se constituye por tres espacios de sonido, ejercicios que a la larga, le permiten pensar que las palabras escritas son recursos que se pueden abrir, reconstruir dada las necesidades de comunicación.
 Trabajar con diversas palabras, ayuda a colocarles frente actos de lectura donde recupera significado que integra a sus campos de experiencia. Puede leer “imán” frene al dibujo del imán, y pensar que “eso”, es lo que se usa para unir la pieza al pizarrón, que el imán atrae el metal, pero no la madera, no el papel, etc., leer la palabra frente a la imagen que representa, deja una idea abstracta en su mente, se queda la idea de que leer es rodearse significados para sentir, pensar más.
 Esas palabras que inician con sonidos vocálicos pueden ser escritas y así, pasa de su visualización el desafío de transcribir una idea, pasa de lo gráfico dado, a lo grafico producido por él, que le exige una gran capacidad motora fina, ir atento a cada grafía, y dominar el espacio del renglón. Es lo que llamamos copiado, algo que en este caso, al hacer desde un campo semántico cualquiera, se torna una tarea con mayor sentido de comunicación. Esta escritura necesitará ser leída al momento de ser evaluada, sabe que su maestra la leerá.

 La presentación de tantas palabras, esa diversidad de significados le aportan ideas, lenguaje, tranquilidad, sabe que cuenta con ellas, que las puede usar para realizar desde ejercicios fáciles hasta algunos muy complejos, pero que no pasa nada sino pudiese resolverlo, que no existe una sanción por no saberlos, al contrario, sabe que están ahí para ayudarle, que tiene tiempo, que es capaz, que el proceso está ahí para seguirse experimentando.

Por todas estas razones, y otras que seguramente no puedo atrapar ni tornar lenguaje, diseñé la siguiente estrategia para acercarlos a los grafemas vocálicos en dos momentos:

PRIMER ACERCAMIENTO:
• Presentar las vocales como campos semánticos usando algún criterio, como animales, objetos y sonidos. Para ello, se ideo hacer unas flores de vocales. La actividad duró cinco días, y en ella se fueron reconociendo palabras hasta llegar a 25, las reconocieron, leyeron imagen-texto, recortaron, y colocaron en su lugar. Escribieron en su cuaderno esos 25 nombres a lo largo de esos días de trabajo.
• Por tanto aquí se dio, reconocimiento del grafema vocálico inicial, el aumento de lenguaje al solicitarle nombrarlas y contar algo al respecto, actos de copiado para ayudar en su capacidad de escritura (copiar solo las cinco palabras trabajadas en ese día), que para mucho niños que aun garabatean fue un reto, para otros, mejora de su letra.
• De igual forma, su compromiso, el cuidado de sus flores, llevarlas, coleccionarlas, leerlas, fue todo una experiencia.
• Ejercicios de clasificación por sonidos con las 25 palabras trabajadas.

SEGUNDO ACERCAMIENTO:
• Construir un Librito de Vocales (un conjunto de 48 palabras) y usarlo para ejercicios de lectura y escritura. Para esto, fue necesario presentar más palabras día a día hasta acumular las 48, que concentradas en un hoja, y ya con más experiencia de reconocimiento y recortado se les solicitó preparar el material y llevarlo en un sobre (tarea en casa). En el salón, se les dio el librito armado, donde fueron colocando las tarjetas donde correspondía, fijándose en el criterio de su grafema inicial, escrito de manera resaltada (algunos niños tuvieron problemas, hubo que quitar y volver hacer, pero fueron pocos casos)
• Con el librito armado, se hicieron varios ejercicios como: leer las palabras, localizar una palabra, hablar de una palabra, etc. Copiado de palabras siguiendo un criterio, lo cual cada vez fueron haciendo mejor, con letra más clara, dominando trazos, etc.
• Se seleccionaron palabras para partirlas en sílabas, lo cual fue complejo y desafiante para ellos, pero hicimos el ejercicio donde solo dos o tres niños presentaron dificultad por problemas de no seguir instrucciones, por no vivir la experiencia de seguir un orden, a lo cual se estuvo atenta y se les llevó a la tarea a pesar de no entender por qué hacerlo como la maestra indica (que nos lleva al problema de la autonomía(6) mal entendida en la que hay que estar atentos).

Y todo fue saliendo, con cierta paciencia, asentando procesos, dejando experiencia en la que muchos consolidaron procesos, otros apenas se asomaron, pero el año es largo, así que con esto, estamos listos para iniciar con los grafemas consonánticos…

Notas (las puse manual, porque no se incluyeron)

[1] Luz Divina Trujillo, docente de educación primaria. Rescate de experiencia aun en borrador, septiembre de 2016.

[2] http://www.gramaticas.net/2011/05/fonemas-definicion-y-ejemplos.html, Consultado en septiembre de 2016.

[3] “Un grafema es la mínima unidad distintiva de un sistema de escritura, o sea, el mínimo elemento por el que se pueden distinguir por escrito dos palabras en una lengua… Por ejemplo, capa se diferencia de caza, cava, casa, caca, cana, cara, cala, cada, etc., lo que nos indica que <p, z, v, s, c, n, r, l, d> son grafemas en la escritura del español.” En: http://blog.lengua-e.com/2011/que-es-un-grafema/ , Consultado en septiembre de 2016.

[4] Conjunto de palabras que se relacionan por algún punto de referencia: animales, frutas, una letra, cantidad de sílabas, etc.

[5] Esta es una idea epistémica recuperada de Hugo Zemelman Merino, quien afirma que “el problema central del conocimiento se ubica en la capacidad de mirar el límite, tanto aquello que contiene como aquello que se le escapa porque lo trasciende, y que, por lo mismo, lo toma como embrión de horizontes ante los cuales habría que asombrarse.” Hugo Zemelman Merino, “Afirmarse en Horizontes o colocarse en el límite.” En: Horizontes de la Razón II. Historia y necesidad de utopía. (España: Anthropos, 1998) 165-182.

[6] La autonomía, con ayuda de Castoriadis, la entiendo como la capacidad para desplegar el sentido personal atento a sí mismo y al mundo que lo rodea, es la zona donde se existe sin dejar de ser sí mismo.  En este caso, la zona didáctica estaba armada, y los niños fueron situados en un espacio con reglas, tareas, sentido, y el niño, necesitaba estar atento, captar la tarea colectiva, y al reconocerla, hacer “eso”, que siempre será algo más que supera lo esperado en calidad, en aprendizaje, ejerciendo su poder de ser sí mismo no importa el poder que le rodea.  En estos tres casos, los niños hacían y hacían sin escuchar, sin atender las reglas del espacio, por lo que era más bien, un egocentrismo, un hacerlo como le placía sin vivir el esfuerzo de realizar una exigencia que desafiaba su atención, situarse frente a una autoridad pedagógica que le orienta en un aprendizaje importante para su vida, y al contrario, lo que hacían era ignorarla, rechazarla.  Un niño, sujeto en educación, no puede hacer esto, necesita asumir su rol de alumno, sin perder su integridad, vivir la tarea con mucha dignidad. Eso es la autonomía.