El valor de los “dictados-dirigidos” y de los “dictados-de-reconocimiento” en el proceso de aprendizaje de la lengua escrita.


Luz Divina Trujillo

file2 - copia13 de octubre de 2019

Cuando iniciamos el ciclo escolar, todos los profesores nos vemos en la exigencia institucional de realizar una exploración de los aprendizajes de los niños ante de iniciar las nuevas tareas escolares; para ello, aplicamos diversos instrumentos que permitan captar lo que nos interesa. Los primeros grados, no escapan a tal actividad.

En este grado, se parte del supuesto de que los niños tienen ciertos saberes como las vocales, si reconocen y escriben su nombre, su capacidad de conteo, sus habilidades para aprender, etc.   Y exploramos algo más, desde una herencia que nos dejó aquella Propuesta para el Aprendizaje de la Lengua Escrita y Matemáticas (PALEM), la de explorar cómo los niños conceptualizan la lengua escrita, y saber si son presilábicos, silábicos, silábico-alfabéticos y alfabéticos antes de iniciar nuestro trabajo.

Si bien, en su momento se establecieron criterios para detectar el nivel conceptual, hoy día, en la batería de pruebas que se selecciona se incluye este aspecto, y ahí, se les pide que escriban los nombres de un grupo de objetos, y de acuerdo a como lo hacen, se detecta el nivel conceptual.  Terminamos nuestro diagnóstico, sabemos algo más de los niños, y en especial, sabemos cuántos presilábicos, silábicos, silábico-alfabéticos, y alfabéticos, conforman nuestros grupos.

Es claro para nosotros los maestros de primer grado, que los niños más avanzados en las 21 categorías que Emilia Ferreiro nos explica, leerán y escribirán con mayor facilidad independientemente del método de lecto-escritura que se utilice, y que los niños en las primeras categorías, tendrán un camino más largo por recorrer.  De ahí la utilidad de este reconocimiento.

Es el primer grado, el momento de la vida escolar destinado a aprender o perfeccionar el aprendizaje de la lengua escrita, ahí, día a día se vive un ambiente alfabetizante derivado del  estilo didáctico de los profesores, quienes respondemos a la cultura escolar de usar métodos sintéticos (partir de unidades mínimas como el sonido de la grafía en turno) y analíticos (partir de estructuras para llegar a la grafía y sonido) o combinados, en cuyas demandas, llevan a los niños a movilizar ideas en torno a la escritura. Aunque cabe decir, que Emilia Ferreiro hace años, con su investigación dejó ver que un método cimentando en la relación fonema-grafía no responde a las concepciones presilábicas de los niños, pero, tampoco podemos negar, que un niño presilábico, situado en este contexto, no pueda movilizar algún esquema, por ello, si realizamos dictados de reconocimiento de los niveles conceptuales, podríamos estar atentos a sus procesos de aprendizaje formal y a tiempo propiciar actividades más favorecedoras para este tipo de niños.

En nuestro estilo didáctico para enseñar a leer y escribir, está presente la técnica del dictado, siempre orientada por el método utilizado, por ejemplo, si enseñamos las vocales, dictamos vocales para ver si las retuvieron, si trabajamos con la “m”, dictamos palabras como mamá, momia, mima, mami, etc., y este dictado se va enriqueciendo en la medida en que se van acumulando más letras enseñadas.   Este dictado, tiene la función de reconocer el aprendizaje de lo que vamos enseñando, si bien son importantes, no debemos descartar que los niños escriben lo que les pedimos por ser un contenido cercanos en el tiempo, por la repetición que se ha vivido, porque le es cotidiano, por su capacidad de memoria, etc., pero, este tipo de dictados, no  ayuda a reconocer el proceso de conceptualización de los niños, para esto necesitamos otra técnica, pues la finalidad distinta.

Reconocer el proceso de apropiación de la lengua escrita, requiere de otras estrategias; se torna una técnica valiosa que ayuda a estar atentos al dinamismo de aprendizaje diferente de algunos niños, quienes necesitarán tal vez, requerían de actividades especiales para ayudarle a romper sus hipótesis. De otro modo, puede transcurrir el ciclo escolar y quedarse en el nivel presilábico que cuenta con 10 categorías, donde muchas veces los niños se quedan estacionados..

La técnica que se nos ha sugerido, consiste en dictar un grupo de palabras que pertenezcan a un campo semántico, (se habla de siete y un enunciado), pero se podría iniciar con menos hasta que los niños se sientan más seguros de sí mismos.  Este grupo de palabras necesitan contar con todo tipo de sílabas: directas, inversas, mixtas, trabadas y además, que entre estas palabras, una sea larga y represente algo pequeño, como una corta que represente algo grande, para percibir si tiene conflictos en la cantidad y variedad de letras. Ejemplo: frutas

  • papaya
  • uva
  • manzana
  • plátano
  • naranja
  • fresas
  • piña
  • Me gusta comer frutas.

Es mejor que el dictado se realice en una hoja blanca (de preferencia a la mitad) sin datos y así valorar la capacidad de los niños para colocarse en el espacio.  Con el tiempo, se puede usar un formato donde aparezca el lugar para nombre y fecha, el nombre de la actividad, y hasta los números, de preferencia sin renglón, pero esto depende del progreso de los niños.

Iniciar con un dictado de este tipo, es de suponer  estrés a los niños, en su primera vez sientan inseguridad, pues se les ha dicho que apenas aprenderán a escribir, que no saben, y de pronto dictarles palabras de un campo semántico como útiles escolares y pedirles que escriban crayola, o pegamento, dirán “no sé”, o copiaran palabras a su alrededor, o se resistirán, no lo harán, dejando las hojas en blanco.

Será importante, entonces construir confianza, decirles que ellos saben escribir a su modo, hacerles sentir, que esa escritura primigenia, por llamarla así, no es como la de los adultos, pero lo será poco a poco.   En la medida en que se practique, sentirán confianza, al grado que de repente les digamos: “vamos escribir palabras sobre la ropa con que nos vestimos hoy” ellos sabrán que pondrán en juego, lo que hasta ese momento saben, sin ningún temor.  Las primeras solicitudes pueden dar resultados dudosos como vemos aquí:

 

 

Pero también vemos a niños más seguros y a la primera vez que dictamos, vemos su nivel como sucede aquí:

 

 

En poco tiempo, obtendremos muestras reales, escrituras subjetivas que evolucionarán a la escritura social, que llevará el tiempo que cada niño necesita.  Cuando esto pase, tendremos escrituras que debemos analizar siguiendo las explicaciones que nos da Emilia Ferreiro en: Fascículo No. 2.  “Evolución de la escritura durante el primer año escolar” México, 1982.Niveles_conceptuales_EmiliaFerreiro, Ejemplo de análisis de la toma de escritura:

Presentación1  Si reconocemos el nivel conceptual con cierta frecuencia (cuando menos dos por mes) se tendría para enero, (tiempo en que estamos finalizando el método de alfabetización utilizado), una visualización de su progreso a lo largo de cuatro meses, y ver con gusto a todos los que llegaron exitosamente al nivel alfabético y reconocer también a quienes no lo lograron, saber dónde vienen, y a tiempo, implementar nuevas estrategias que les permitan movilizar sus hipótesis.

Por tanto, Introducir en la práctica didáctica del primer grado los dictados para reconocer el nivel conceptual de los niños, nos permitirá ayudar a los niños a que concluyan su primer grado con el máximo desarrollo que les sea posible, sabemos que existen casos especiales, pero hasta ellos se movilizan cuando sabemos abordar sus problemáticas a tiempo.

De ahí la importancia de este tipo diagnóstico y uso cotidiano en el aula.